En atención a la discreción o el excesivo pudor de muchos de las y los sufridores lectores de este blog, unos amigos y otros quizá no, y que tanto se resisten a satisfacer su curiosidad por la razón del nombre "Bereberturix" pues nunca me lo han preguntado directamente, en atención a ellos, digo, me veo en la obligación a explicarlo ahora. Tarde, sí, es posible, pero oportuno siempre, creo.
Y no lo podría explicar mejor que transcribiendo literalmente un párrafo de la literatura española de la época de la guerra de Marruecos.
Este grandísismo observador social, canario de nacimiento y madrileño de adopción, eterno, autor de novelas inmortales costumbristas, y estilete social de la burguesía de entonces, decía por boca de uno de sus personajes en una de sus novelas...
"Veo en mi raza confundidas las grandezas árabes con las ibéricas (celtibéricas), así en la guerra como en la política y en las artes, y aspiro a mantener fraternidad con los que fueron mis conquistadores y luego mis conquistados...Pues yo te digo ahora para que te pasmes, y pasmándote vayas aprendiendo, que toda guerra que mis hijos traben con gente mora, me parecerá guerra civil".
Y es la seguridad que me consta de que por mis venas discurre sangre compartida, bereber y celta, la que me inspira el nombre que nos ocupa. Y no hay más.
(Fuente.- "El caballero encantado")
sábado, 28 de septiembre de 2013
jueves, 26 de septiembre de 2013
Recordemos: Haití sigue ahí...pero peor.
La vorágine provocada por la actual crisis pansistémica (económica, alimentaria, medioambiental, política y social) que afecta al mundo (más sonoramente en Europa y los EEUU), parece que ocupa todos los medios de comunicación a los que habitualmente accedemos, como si la realidad fuese que el mundo entero estuviese pendiente de nuestras miserias, del índice dow jones, o de la prima de riesgo... y sin embargo en otras regiones del mundo los problemas de siempre siguen existiendo, crecen, se agudizan y llegan a extremos intolerables para la dignidad y vida humanas.
Es el caso de Haití, el país más pobre de todo el continente americano, y ya antes pero, especialmente, puesta de relieve a partir del terremoto de 2010.
Pero hagamos un poco de historia.
Cuando Colón llega a La Española en 1492 se calcula que habitaban la isla medio millón de nativos, los taínos. Para su desgracia, tenían oro. En 1519 quedaban tan sólo unos 11.000. España tuvo que importar mano de obra esclava, pero pronto encontró lugares en el continente americano de mayor interés.
La negligencia española llevó a la ocupación francesa del tercio occidental de la isla para finales del siglo XVII. El cultivo intensivo de la caña de azúcar, acompañado de una salvaje deforestación y de pérdida de fertilidad del suelo, convirtió a Haití en la colonia más productiva de Francia en 1785. Para entonces, su población esclava ascendía a 700.000 personas, el 85% del total, frente a los 30.000 de la parte de la isla que seguía siendo española.
La rebelión de los esclavos haitianos y la Constitución de la primera república negra en enero de 1804 horrorizó al Occidente blanco. Las nuevas autoridades haitianas legislaron para que nunca se repitiera la tragedia de la esclavitud: no habría más plantaciones, sino pequeñas parcelas de tierra para la subsistencia de cada familia, y se prohibió el establecimiento y las inversiones de los extranjeros.
Al autoaislamiento se unió la exclusión. Haití era la encarnación de la peor pesadilla del colonialismo blanco. Como dice Ian Thomson, autor de Bonjour Blanc, a Journey Through Haiti, "se pensaba que los haitianos eran incapaces de gobernarse a sí mismos porque eran negros. Luego había que probar que eran ingobernables". EE UU, por ejemplo, sólo reconoció la independencia de Haití en 1862, en plena guerra civil. Pese a todo, la pequeña república era aún mucho más rica que su vecina, a la que invadió en varias ocasiones en el siglo XIX. Sin embargo, la República Dominicana contaba con algunas ventajas: no estaba superpoblada, sus habitantes hablaban español y no creole y eran de origen europeo, recibían bien a los hombres de negocios extranjeros y desarrollaron una economía de exportación.
Los países sufrieron inestabilidad política y administraciones atroces -en Haití, de 22 presidentes entre 1843 y 1915, 21 fueron asesinados o expulsados del poder; en la República Dominicana, entre 1844 y 1930 hubo 50 cambios de presidente- y la ocupación durante varias décadas por EE UU. Y después, el despotismo del clan Duvalier y el clan Trujillo. Dos dictaduras cleptómanas cuyas secuelas aún se pueden sentir.
No hay maldición geográfica.
La suerte de Haití se decidió mucho antes del terremoto...
(Ayudas Ver: http://asnha.es.tl/%DALTIMAS-NOTICIAS.htm )
(Fuente bibliográfica : Historia Contemporánea de Jacques Néré / Dossier ElPaís / )
Es el caso de Haití, el país más pobre de todo el continente americano, y ya antes pero, especialmente, puesta de relieve a partir del terremoto de 2010.
Pero hagamos un poco de historia.
Cuando Colón llega a La Española en 1492 se calcula que habitaban la isla medio millón de nativos, los taínos. Para su desgracia, tenían oro. En 1519 quedaban tan sólo unos 11.000. España tuvo que importar mano de obra esclava, pero pronto encontró lugares en el continente americano de mayor interés.
La negligencia española llevó a la ocupación francesa del tercio occidental de la isla para finales del siglo XVII. El cultivo intensivo de la caña de azúcar, acompañado de una salvaje deforestación y de pérdida de fertilidad del suelo, convirtió a Haití en la colonia más productiva de Francia en 1785. Para entonces, su población esclava ascendía a 700.000 personas, el 85% del total, frente a los 30.000 de la parte de la isla que seguía siendo española.
La rebelión de los esclavos haitianos y la Constitución de la primera república negra en enero de 1804 horrorizó al Occidente blanco. Las nuevas autoridades haitianas legislaron para que nunca se repitiera la tragedia de la esclavitud: no habría más plantaciones, sino pequeñas parcelas de tierra para la subsistencia de cada familia, y se prohibió el establecimiento y las inversiones de los extranjeros.
Al autoaislamiento se unió la exclusión. Haití era la encarnación de la peor pesadilla del colonialismo blanco. Como dice Ian Thomson, autor de Bonjour Blanc, a Journey Through Haiti, "se pensaba que los haitianos eran incapaces de gobernarse a sí mismos porque eran negros. Luego había que probar que eran ingobernables". EE UU, por ejemplo, sólo reconoció la independencia de Haití en 1862, en plena guerra civil. Pese a todo, la pequeña república era aún mucho más rica que su vecina, a la que invadió en varias ocasiones en el siglo XIX. Sin embargo, la República Dominicana contaba con algunas ventajas: no estaba superpoblada, sus habitantes hablaban español y no creole y eran de origen europeo, recibían bien a los hombres de negocios extranjeros y desarrollaron una economía de exportación.
Los países sufrieron inestabilidad política y administraciones atroces -en Haití, de 22 presidentes entre 1843 y 1915, 21 fueron asesinados o expulsados del poder; en la República Dominicana, entre 1844 y 1930 hubo 50 cambios de presidente- y la ocupación durante varias décadas por EE UU. Y después, el despotismo del clan Duvalier y el clan Trujillo. Dos dictaduras cleptómanas cuyas secuelas aún se pueden sentir.
No hay maldición geográfica.
La suerte de Haití se decidió mucho antes del terremoto...
(Ayudas Ver: http://asnha.es.tl/%DALTIMAS-NOTICIAS.htm )
(Fuente bibliográfica : Historia Contemporánea de Jacques Néré / Dossier ElPaís / )
miércoles, 25 de septiembre de 2013
La Robla. Contaminación y farsa.
Ayer dia 24 de septiembre, el Diario de León publicaba una noticia en relación a la Central Térmica de La Robla...http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/el-psoe-pide-una-moratoria-para-adaptacion-de-termica_829973.html
Como se observará, la agrupación local del Psoe de La Robla sigue adoptando la misma actitud respecto a la contaminación que sufre su población que la que tuvieron con este humilde bloguero, en el 2009, con motivo de mi pública crítica ante la emisión de dioxinas por la incineración de residuos que iba a efecturase en la Cementera Tudela Veguín de la misma población.
Si se lee detenidamente este artículo que publicaba ayer el Diario de León, la Directiva Europea no pretende “cerrar” la Central Térmica”, sino que obliga a esa empresa a que extreme las medidas de seguridad medioambiental,...que existen y que sí son posibles.
En el 2009, este humilde mortal nunca sugirió que se cerrase la Cementera Tudela Veguin, sino que no incinerase residuos urbanos mientras no se garantizasen medidas técnicas que impidiesen la emisión de dioxinas.
Pues bien, se comprobará que igual que a mi me pusieron verde en la prensa en un artículo (ver
http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/en-defensa-de-robla_434085.html ) y al que yo luego contesté también en el mismo periódico (ver http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/defendiendo-robla_436632.html ), ahora, esta gente lloriquea al Gobierno de España para que les negocie una moratoria y no aplique la Directiva Europea,....en vez de exigir a la Empresa de la Central Térmica, que acometa esas reformas...
En el texto de la noticia de ayer, la gente del Psoe sólo habla de lo importante que es la Térmica, el empleo que ha generado durante años, el batacazo económico que sería para las Robla el cierre de la Térmica, etc...pero yo no les he leído nada en relación a exigir a Unión Fenosa (dueña de la Térmica) que ponga en marcha esas medidas que le obliga la Directiva Europea. En el 2009, con la Cementera hicieron lo mismo...me criticaron a mí mis críticas hacia la emisión de dioxinas, pero en ningún momento se dirigieron a Tudela Veguín a que emprendiera medidas adecuadas de protección medioambiental
Es obvio que la "comedura de tarro" que tiene esta gente, o la cantidad de "barrigas agradecidas" que existen en ese municipio, les conduce a “disparar al mensajero en vez de perseguir al estafador”, o sea, prefieren criticar e insultar a los ecologistas, a los técnicos, a los científicos, o a mí, y ahora prefieren pedir una moratoria al mismísimo Gobierno en contra de la Directiva Europea, que el exigir a estas dos "grandes" empresas (Unión Fenosa y Tudela Veguín) que apliquen las medidas adecuadas para proteger la salud de sus vecinos de La Robla.
Hace días, una muy buena amiga me recordaba que esto era como aquél que auguraba que de seguir así las cosas "algún día todos llegaríamos a tener que comer mierda",...pero que a su lado alguien apostilló..."pero no sé si habrá para todos"...
Y todo ésto, sin mencionar siquiera eso de la "teoría de la deconstrucción del desarrollo" para un mundo futuro más humanizado...que esto ya sería para matrícula...
Así de sencillo.
¡¡Salud!!
Como se observará, la agrupación local del Psoe de La Robla sigue adoptando la misma actitud respecto a la contaminación que sufre su población que la que tuvieron con este humilde bloguero, en el 2009, con motivo de mi pública crítica ante la emisión de dioxinas por la incineración de residuos que iba a efecturase en la Cementera Tudela Veguín de la misma población.
Si se lee detenidamente este artículo que publicaba ayer el Diario de León, la Directiva Europea no pretende “cerrar” la Central Térmica”, sino que obliga a esa empresa a que extreme las medidas de seguridad medioambiental,...que existen y que sí son posibles.
En el 2009, este humilde mortal nunca sugirió que se cerrase la Cementera Tudela Veguin, sino que no incinerase residuos urbanos mientras no se garantizasen medidas técnicas que impidiesen la emisión de dioxinas.
Pues bien, se comprobará que igual que a mi me pusieron verde en la prensa en un artículo (ver
http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/en-defensa-de-robla_434085.html ) y al que yo luego contesté también en el mismo periódico (ver http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/defendiendo-robla_436632.html ), ahora, esta gente lloriquea al Gobierno de España para que les negocie una moratoria y no aplique la Directiva Europea,....en vez de exigir a la Empresa de la Central Térmica, que acometa esas reformas...
En el texto de la noticia de ayer, la gente del Psoe sólo habla de lo importante que es la Térmica, el empleo que ha generado durante años, el batacazo económico que sería para las Robla el cierre de la Térmica, etc...pero yo no les he leído nada en relación a exigir a Unión Fenosa (dueña de la Térmica) que ponga en marcha esas medidas que le obliga la Directiva Europea. En el 2009, con la Cementera hicieron lo mismo...me criticaron a mí mis críticas hacia la emisión de dioxinas, pero en ningún momento se dirigieron a Tudela Veguín a que emprendiera medidas adecuadas de protección medioambiental
Es obvio que la "comedura de tarro" que tiene esta gente, o la cantidad de "barrigas agradecidas" que existen en ese municipio, les conduce a “disparar al mensajero en vez de perseguir al estafador”, o sea, prefieren criticar e insultar a los ecologistas, a los técnicos, a los científicos, o a mí, y ahora prefieren pedir una moratoria al mismísimo Gobierno en contra de la Directiva Europea, que el exigir a estas dos "grandes" empresas (Unión Fenosa y Tudela Veguín) que apliquen las medidas adecuadas para proteger la salud de sus vecinos de La Robla.
Hace días, una muy buena amiga me recordaba que esto era como aquél que auguraba que de seguir así las cosas "algún día todos llegaríamos a tener que comer mierda",...pero que a su lado alguien apostilló..."pero no sé si habrá para todos"...
Y todo ésto, sin mencionar siquiera eso de la "teoría de la deconstrucción del desarrollo" para un mundo futuro más humanizado...que esto ya sería para matrícula...
Así de sencillo.
¡¡Salud!!
martes, 3 de septiembre de 2013
¡¡ Hagan juego, por favor !!
Los perros de
la ciudad se escarifican perezosamente los habones de las garrapatas, mientras
los gatos esgrimen su desidia escurriendo el bulto en las calzadas atestadas de
vehículos, y las ratas engañan a sus huéspedes con un trozo de pastilla de
mugriento jabón como si se tratase de una ración del mejor gudda...La tórrida
calima estival deja su paso al casquibano fresco de septiembre, al igual que
los esclavos retroceden serviles ante el sonoro e imponente paso de su señor...Y entre tanto,
a algunos miserables nos llega la hora de retornar a nuestras tareas habituales
con el mismo sopor repetitivo con el que las moscas rondan el excremento...El
fértil vientre del año está a punto de parir su otoño, aunque los espectadores
burgueses preñados de su cínico puritanismo gusten de negar esa pérdida
insólita de virginidad, y de nuevo los miércoles se destacan en la hoja del
calendario como un desafío para los blogueros y blogueras que, gozosos,
debemos regresar a las trincheras para amasar los lazos de solidaridad que
mantienen vital y enérgica a nuestra brigada...
Según me
susurra mi agenda, se encuentra ya principiado
septiembre, por lo que el telón del nuevo curso bloguero se presta a
descorrerse para desvelar el intríngulis de nuestras neurosis y compartir
nuestras paranoias...o dicho de otro modo...ya debemos volver al teclado como esos animosos alumnos convenientemente suspendidos en la convocatoria de junio, para revolvernos y desperezarnos ociosos en el hediondo panorama actual que nos ofrece este país y que nos enturbia el futuro, y en la enloquecedora y absurda espiral en la que nuestras vidas se debeten como en una surrealista ruleta.
Adelante pues,...señoras y señores,...¡¡ Hagan juego, por favor!!
_____________________________________
jueves, 13 de junio de 2013
Wert y “su” lucha de clases.
Vladímir Ilich Uliánov afirmaba que, en los primeros tiempos del triunfo de la Revolución de Octubre, “se les llegó a reprochar el hacer de la escuela una escuela de clase,...pero es que la escuela ha sido siempre una escuela de clase”, decía.
En los orígenes de la evolución humana, y a raíz de la necesidad de adiestrar a los primeros humanos en materias tan necesarias y diversas como la aritmética básica, el empleo de herramientas rudimentarias, la capacidad de gestionar los excedentes agrícolas, etc...es cuando se va configurando un canon de ideas y escalafones que segregan y categorizan al conjunto de seres humanos, jerarquizándoles y estableciendo lo que comenzaban a ser las diferentes clases sociales. Ello desencadenó en que sólo algunos grupos ó indivíduos accedieran a detentar roles de privilegio ventajosos que ya nunca más accederían a tener que cambiar ó perder. Es por ello por lo que se ponen en practica los métodos y formas de transmitir las pertinentes ideas que perpetuasen este statu quo, para así mantener aquel orden “de clase” establecido. Esas ideas, transformadas en toda una ideología, fue la que impregnó el contenido curricular de los primitivos lugares de enseñanza para los niños y los más jóvenes, y donde, además de materias técnicas, también se hacía un proselitismo absoluto basado en “convicciones”, revelaciones y creencias que, se postulaba entonces, dimanaba de los dioses,...lo que no hacía sino confirmar así la más que evidente complicidad de las diferentes religiones en la coartada de las clases dominantes.
Mucho más tarde ya, se constató el cómo la educación había sido siempre un arma de dominio en los estados de Esparta, Atenas y Roma y, en palabras de Anibal Ponce, esto fue así en la medida en que la escuela del mundo clásico se orientaba a mantener la esclavitud y la servidumbre feudal de la época, la explotación de aquél proletariado, y la información ó deformación de las clases humildes, y todo ello para la perpetuidad de las prebendas de las clases y castas dominantes. Las religiones y los estados, o dicho sea de otro modo, los grandes sacerdotes y los reyes, siempre colaboraron y obedecieron el mensaje de las clases dominantes, el de los grandes señores que transmitían su privilegio bien por la vía dinástica de los reyes ó bien por la simple revelación divina a la que tenían acceso sólo los sacerdotes.
Y así viene sucediendo desde hace mas de 80 siglos hasta nuestros días...éstos días en los que seguimos observando la confrontación que existe entre la religión y el estado, especialmente cuando éstos, los estados, aspiran a conformar una sociedad libre, igualitaria, justa, equitativa y basada en la convivencia abierta y tolerante, y por encima de las creencias religiosas colaboracionistas con los poderosos como predicaban aquellas, o sea, las religiones.
El pretender trasladar el debate de la confrontación entre Iglesia y Estado, para instalarle en el escenario de la secular lucha de clases, puede parecer cosa de paranoides obsesionados por “arcaizantes” propuestas marxianas, pero, en realidad, cualquier historiador, sociólogo, antropólogo y/ó experto en ciencias sociales y políticas seguramente confirmaría esta relación, aunque fuese a su pesar, dado que dicha aseveración pudiera vulnerar sus más íntimas e irracionales convicciones religiosas.
Esta es la lucha encarnizada que está manteniendo Wert con su reforma educativa ante el resto de la sociedad, reforma que reactiva la consideración de la asignatura de religión como digna de ser enseñada en igualdad de peso académico respecto a otras disciplinas técnicas, científicas ó humanísticas impartidas en la escuela pública, y un ministro Wert al servicio de la religión nacionalcatólica colaboracionista con las clases y castas dominantes y en contra de la voluntad de una sociedad que un día eligió ser aconfesional, y una sociedad que hoy ve cómo se adultera su escuela pública para instruir y adoctrinar a los alumnos en creencias que, con todo respeto, no dejan de ser ancestrales y poco convincentes para el conocimiento y la ciencia a la que hoy, afortunadamente, ya hemos accedido.
En los orígenes de la evolución humana, y a raíz de la necesidad de adiestrar a los primeros humanos en materias tan necesarias y diversas como la aritmética básica, el empleo de herramientas rudimentarias, la capacidad de gestionar los excedentes agrícolas, etc...es cuando se va configurando un canon de ideas y escalafones que segregan y categorizan al conjunto de seres humanos, jerarquizándoles y estableciendo lo que comenzaban a ser las diferentes clases sociales. Ello desencadenó en que sólo algunos grupos ó indivíduos accedieran a detentar roles de privilegio ventajosos que ya nunca más accederían a tener que cambiar ó perder. Es por ello por lo que se ponen en practica los métodos y formas de transmitir las pertinentes ideas que perpetuasen este statu quo, para así mantener aquel orden “de clase” establecido. Esas ideas, transformadas en toda una ideología, fue la que impregnó el contenido curricular de los primitivos lugares de enseñanza para los niños y los más jóvenes, y donde, además de materias técnicas, también se hacía un proselitismo absoluto basado en “convicciones”, revelaciones y creencias que, se postulaba entonces, dimanaba de los dioses,...lo que no hacía sino confirmar así la más que evidente complicidad de las diferentes religiones en la coartada de las clases dominantes.
Mucho más tarde ya, se constató el cómo la educación había sido siempre un arma de dominio en los estados de Esparta, Atenas y Roma y, en palabras de Anibal Ponce, esto fue así en la medida en que la escuela del mundo clásico se orientaba a mantener la esclavitud y la servidumbre feudal de la época, la explotación de aquél proletariado, y la información ó deformación de las clases humildes, y todo ello para la perpetuidad de las prebendas de las clases y castas dominantes. Las religiones y los estados, o dicho sea de otro modo, los grandes sacerdotes y los reyes, siempre colaboraron y obedecieron el mensaje de las clases dominantes, el de los grandes señores que transmitían su privilegio bien por la vía dinástica de los reyes ó bien por la simple revelación divina a la que tenían acceso sólo los sacerdotes.
Y así viene sucediendo desde hace mas de 80 siglos hasta nuestros días...éstos días en los que seguimos observando la confrontación que existe entre la religión y el estado, especialmente cuando éstos, los estados, aspiran a conformar una sociedad libre, igualitaria, justa, equitativa y basada en la convivencia abierta y tolerante, y por encima de las creencias religiosas colaboracionistas con los poderosos como predicaban aquellas, o sea, las religiones.
El pretender trasladar el debate de la confrontación entre Iglesia y Estado, para instalarle en el escenario de la secular lucha de clases, puede parecer cosa de paranoides obsesionados por “arcaizantes” propuestas marxianas, pero, en realidad, cualquier historiador, sociólogo, antropólogo y/ó experto en ciencias sociales y políticas seguramente confirmaría esta relación, aunque fuese a su pesar, dado que dicha aseveración pudiera vulnerar sus más íntimas e irracionales convicciones religiosas.
Esta es la lucha encarnizada que está manteniendo Wert con su reforma educativa ante el resto de la sociedad, reforma que reactiva la consideración de la asignatura de religión como digna de ser enseñada en igualdad de peso académico respecto a otras disciplinas técnicas, científicas ó humanísticas impartidas en la escuela pública, y un ministro Wert al servicio de la religión nacionalcatólica colaboracionista con las clases y castas dominantes y en contra de la voluntad de una sociedad que un día eligió ser aconfesional, y una sociedad que hoy ve cómo se adultera su escuela pública para instruir y adoctrinar a los alumnos en creencias que, con todo respeto, no dejan de ser ancestrales y poco convincentes para el conocimiento y la ciencia a la que hoy, afortunadamente, ya hemos accedido.
Este es el drama de esta reforma educativa, que, impulsada por el ministro Wert del Partido Popular e inspirada por la alta jerarquia eclasiastica, no intenta sino conservar el orden de clases actual en beneficio de la dominante. Y en definitiva, Wert no es otra cosa que un mamporrero al servicio de los intereses dominantes hegemónicos, en esa particular lucha de clases que ellos sí siguen practicando mientras la clase trabajadora dormita.
viernes, 7 de junio de 2013
Wert y los dioses, una alianza primitiva al fin y al cabo...
Un día, en alguna parte, escuché algo que no he olvidado por lo expresivo de su retórica y por la contundencia de su mensaje. Supongo que la autoría de la frase corresponderá a algún sacerdote oriental ó de alguna religión politeísta, pero debo confesar que lo ignoro. La frase, que bien podría ser un antiguo proverbio, rezaba algo así...
“Los dioses, cuando quieren premiar al hombre, le llenan su cabeza de sueños...y cuando le quieren castigar, hacen que se cumplan”...
Así de sencillo y, sin embargo, así de profunda, se me antoja esta reflexión sobre las ilusiones, los sueños, los anhelos, y las ambiciones humanas, como también así de sencillo es cómo este proverbio advierte del hastío y la barbarie que se derivan de las ambiciones desmedidas adquiridas por los métodos al uso en nuestra sociedad consumista, superflua, depredadora y voraz, y que hoy identificamos con nuestro opulento mundo occidental de naturaleza capitalista. Ello también tiene que ver, seguramente, con los modelos sociales en los que se han ido enterrando los valores que categorizaban nuestro comportamiento dentro de normas éticas que alguien, en algún momento de nuestra historia, debió canonizar para distinguir a nuestra especie de las demás.
Ello debe, obligatoriamente, conducirnos a establecer cómo estos modelos insatisfactorios para la especie humana en su conjunto, y que se reproducen como un demoníaco bucle que se retroalimenta a sí mismo, está íntimamente ligado al debate de los diferentes modos de producción y, en consecuencia, con las luchas entre las distintas formas de entender la dialéctica de las relaciones de poder derivadas de esos modos de producción.
Desde los orígenes de nuestra especie, lo esencial y único que tenía que hacer el ser humano era proveerse de los elementos más básicos para su subsistencia y la reproducción de su especie, y éstos no eran otros que el alimento y el agua. Pronto aprende las técnicas más rudimentarias de la incipiente agricultura, y comienza a combinar la técnica de la caza con la siembra de semillas y posterior cosecha para así alimentarse él y su tribu. Pero resulta que las inclemencias climatológicas y la dilación de los periodos naturales del campo para producir esos bienes o elementos básicos de subsistencia, le obligó a aquél ser humano a aprender a almacenar y acumular en previsión de épocas de escasez, como también le obligó a aprender a reparar y reponer las elementales herramientas de trabajo. La gestión de los excedentes de la producción agrícola, ya desde nuestra prehistoria, supuso la necesidad de aprender habilidades aritméticas muy elementales. Se admitió por consenso y evidente el cómo la utilización de determinadas técnicas, el uso de herramientas, la capacidad de medir y contar, y las capacidades físicas, no estaban al alcance por igual de todos los miembros de la especie en la misma medida, por lo que necesaria y espontáneamente surgía una categorización que seleccionaba fuerza, habilidades y capacidades. Nacen, por lo tanto, los diferentes roles y con ello las distintas clases sociales, y nace así también la diferencia entre ellas y la dinámica de la confrontación en las relaciones de poder.
Surgen intencionadamente los privilegios de unos y las insatisfacciones de otros, y así las clases dominantes establecen códigos de obligado cumplimiento que toman carácter jurídico, mientras se aseguran que, por medio de determinadas formas de enseñanza y divulgación, esa estratificación en clases debe perpetuarse para mantener esas relaciones de poder en la que algunos salen beneficiados en detrimento de otros. Ese estado de cosas suscita que los menos beneficiados adopten una actitud de negación de tales escalafones, llevando su disconformidad al terreno económico, al terreno del saber, al terreno del propio poder, y, finalmente, constituyéndose en argumentario ideológico. Por el contrario, las leyes y el ordenamiento jurídico recién diseñados responden a la necesidad de perpetuar la dominación existente de unos sobre otros, y paralelamente se establecen pautas y códigos de ideas y costumbres que manan del propio sector dominante en aras de reproducir y mantener los modos de producción que esclavizan a unos para el enriquecimiento de otros.
Así se explica cómo, en los Estados modernos, se tiende a reproducir el modelo productivo y las relaciones de poder prexistentes, se tiende a diseñar todo un cuerpo doctrinal jurídico que proteja y perpetúe esa escala social, y ése Estado se esfuerza en generar todo un aparato ideológico que empape las voluntades de los más jóvenes para convertirles en súbditos serviles que no aprecien la injusticia de su propio origen y destino. Y es que Gramsci tenía razón: No existiría esa falsa alianza de clases si no existiesen previamente aparatos ideológicos de hegemonía. Y esto tan sencillo es lo que está detrás, en nuestros días, de las propuestas ultraconservadoras en materia de políticas educativas que enarbola el actual ministro de educación Jose Ignacio Wert.
(Fuente.- Propia del editor. Soporte bibliográfico.- Tuñón de Lara, Antonio Gramsci) “Los dioses, cuando quieren premiar al hombre, le llenan su cabeza de sueños...y cuando le quieren castigar, hacen que se cumplan”...
Así de sencillo y, sin embargo, así de profunda, se me antoja esta reflexión sobre las ilusiones, los sueños, los anhelos, y las ambiciones humanas, como también así de sencillo es cómo este proverbio advierte del hastío y la barbarie que se derivan de las ambiciones desmedidas adquiridas por los métodos al uso en nuestra sociedad consumista, superflua, depredadora y voraz, y que hoy identificamos con nuestro opulento mundo occidental de naturaleza capitalista. Ello también tiene que ver, seguramente, con los modelos sociales en los que se han ido enterrando los valores que categorizaban nuestro comportamiento dentro de normas éticas que alguien, en algún momento de nuestra historia, debió canonizar para distinguir a nuestra especie de las demás.
Ello debe, obligatoriamente, conducirnos a establecer cómo estos modelos insatisfactorios para la especie humana en su conjunto, y que se reproducen como un demoníaco bucle que se retroalimenta a sí mismo, está íntimamente ligado al debate de los diferentes modos de producción y, en consecuencia, con las luchas entre las distintas formas de entender la dialéctica de las relaciones de poder derivadas de esos modos de producción.
Desde los orígenes de nuestra especie, lo esencial y único que tenía que hacer el ser humano era proveerse de los elementos más básicos para su subsistencia y la reproducción de su especie, y éstos no eran otros que el alimento y el agua. Pronto aprende las técnicas más rudimentarias de la incipiente agricultura, y comienza a combinar la técnica de la caza con la siembra de semillas y posterior cosecha para así alimentarse él y su tribu. Pero resulta que las inclemencias climatológicas y la dilación de los periodos naturales del campo para producir esos bienes o elementos básicos de subsistencia, le obligó a aquél ser humano a aprender a almacenar y acumular en previsión de épocas de escasez, como también le obligó a aprender a reparar y reponer las elementales herramientas de trabajo. La gestión de los excedentes de la producción agrícola, ya desde nuestra prehistoria, supuso la necesidad de aprender habilidades aritméticas muy elementales. Se admitió por consenso y evidente el cómo la utilización de determinadas técnicas, el uso de herramientas, la capacidad de medir y contar, y las capacidades físicas, no estaban al alcance por igual de todos los miembros de la especie en la misma medida, por lo que necesaria y espontáneamente surgía una categorización que seleccionaba fuerza, habilidades y capacidades. Nacen, por lo tanto, los diferentes roles y con ello las distintas clases sociales, y nace así también la diferencia entre ellas y la dinámica de la confrontación en las relaciones de poder.
Surgen intencionadamente los privilegios de unos y las insatisfacciones de otros, y así las clases dominantes establecen códigos de obligado cumplimiento que toman carácter jurídico, mientras se aseguran que, por medio de determinadas formas de enseñanza y divulgación, esa estratificación en clases debe perpetuarse para mantener esas relaciones de poder en la que algunos salen beneficiados en detrimento de otros. Ese estado de cosas suscita que los menos beneficiados adopten una actitud de negación de tales escalafones, llevando su disconformidad al terreno económico, al terreno del saber, al terreno del propio poder, y, finalmente, constituyéndose en argumentario ideológico. Por el contrario, las leyes y el ordenamiento jurídico recién diseñados responden a la necesidad de perpetuar la dominación existente de unos sobre otros, y paralelamente se establecen pautas y códigos de ideas y costumbres que manan del propio sector dominante en aras de reproducir y mantener los modos de producción que esclavizan a unos para el enriquecimiento de otros.
Así se explica cómo, en los Estados modernos, se tiende a reproducir el modelo productivo y las relaciones de poder prexistentes, se tiende a diseñar todo un cuerpo doctrinal jurídico que proteja y perpetúe esa escala social, y ése Estado se esfuerza en generar todo un aparato ideológico que empape las voluntades de los más jóvenes para convertirles en súbditos serviles que no aprecien la injusticia de su propio origen y destino. Y es que Gramsci tenía razón: No existiría esa falsa alianza de clases si no existiesen previamente aparatos ideológicos de hegemonía. Y esto tan sencillo es lo que está detrás, en nuestros días, de las propuestas ultraconservadoras en materia de políticas educativas que enarbola el actual ministro de educación Jose Ignacio Wert.
sábado, 13 de abril de 2013
14 de abril. Una Música para una España Federal
En estas fechas en las que se cumplen 82 años de la legítima proclamación de la II República Española, abortada poco después por la fuerza de las armas en el golpe de estado protagonizado por parte del ejército y de las fuerzas nacionalcatólicas, centralistas y fácticas del antiguo régimen monárquico y dictatorial de Alfonso XIII y de Primo de Rivera, y mas allá de otras consideraciones y análisis más políticos y específicos de los expertos en estas tareas, sí queremos nosotros traer hoy a colación de esta efemérides la aportación que la música puede ofrecernos para entender cómo la propuesta plurinacional de los distintos pueblos de España en el espíritu republicano nunca estuvo reñido, como es conceptualmente obvio, con el proyecto de España como Estado.
Es por eso que hoy, víspera del 14 de Abril, os invitamos a sumergiros en el mensaje que los músicos nacionalistas nos transmiten, expresándonos su común lenguaje y sentimiento nacional, específico de cada uno de ellos, pero a la vez casi indiferenciables musicalmente a pesar de sus muy diversos y distantes lugares de nacimiento e influencias culturales.
No es baladí recordar que ese movimiento musical “nacionalista” y genuinamente “español” fue protagonizado por artistas ente los que podríamos destacar nombres como el madrileño Bacarisse, los andaluces Falla y Turina, los catalanes Mompou, Isaac Albéniz, y Granados, los valencianos Joaquin Rodrigo y Tárrega, el navarro Sarasate, el riojano Mateo Albéniz, el vasco Guridi, y quizá muchos más y de lugares diversos, pues todos ellos fueron considerados músicos integrados en el grupo de los llamados “nacionalistas”. Y os invitamos a sumergiros en esa atmósfera musical y pre-Republicana y a hacerlo mientras escuchais la maravillosa “Romanza del Concertino para guitarra y orquesta” de Salvador Bacarisse (http://www.youtube.com/watch?v=LTeGe2EVREE ).
Y hemos elegido a Bacarisse como autor porque como todo el mundo sabe, o debería saber, éste músico nació en Madrid en 1898, teniéndose que exiliar a Francia en 1936 por sus ideas políticas (fue miembro del Partido Comunista de España) y alcanzando en ese país gran prestigio, para acabar muriendo en París en 1963, o sea, ayer como quien dice,...y sin que las instituciones españolas ni gran parte de sus conciudadanos le hayan rendido aún el merecido homenaje y agradecimiento.
En la efemérides de este 14 de abril, nosotros sí queremos hacerlo,...por él, Salvador Bacarisse, ...por todos los nacionalistas de los pueblos de España,...y por la defensa de la concepción federal de Estado que la II República propuso...y todo ello desde el mas profundo respeto hacia las singularidades históricas y culturales de todos los pueblos y naciones que conforman el Estado Español.
Es por eso que hoy, víspera del 14 de Abril, os invitamos a sumergiros en el mensaje que los músicos nacionalistas nos transmiten, expresándonos su común lenguaje y sentimiento nacional, específico de cada uno de ellos, pero a la vez casi indiferenciables musicalmente a pesar de sus muy diversos y distantes lugares de nacimiento e influencias culturales.
No es baladí recordar que ese movimiento musical “nacionalista” y genuinamente “español” fue protagonizado por artistas ente los que podríamos destacar nombres como el madrileño Bacarisse, los andaluces Falla y Turina, los catalanes Mompou, Isaac Albéniz, y Granados, los valencianos Joaquin Rodrigo y Tárrega, el navarro Sarasate, el riojano Mateo Albéniz, el vasco Guridi, y quizá muchos más y de lugares diversos, pues todos ellos fueron considerados músicos integrados en el grupo de los llamados “nacionalistas”. Y os invitamos a sumergiros en esa atmósfera musical y pre-Republicana y a hacerlo mientras escuchais la maravillosa “Romanza del Concertino para guitarra y orquesta” de Salvador Bacarisse (http://www.youtube.com/watch?v=LTeGe2EVREE ).
Y hemos elegido a Bacarisse como autor porque como todo el mundo sabe, o debería saber, éste músico nació en Madrid en 1898, teniéndose que exiliar a Francia en 1936 por sus ideas políticas (fue miembro del Partido Comunista de España) y alcanzando en ese país gran prestigio, para acabar muriendo en París en 1963, o sea, ayer como quien dice,...y sin que las instituciones españolas ni gran parte de sus conciudadanos le hayan rendido aún el merecido homenaje y agradecimiento.
En la efemérides de este 14 de abril, nosotros sí queremos hacerlo,...por él, Salvador Bacarisse, ...por todos los nacionalistas de los pueblos de España,...y por la defensa de la concepción federal de Estado que la II República propuso...y todo ello desde el mas profundo respeto hacia las singularidades históricas y culturales de todos los pueblos y naciones que conforman el Estado Español.
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